viernes, 31 de agosto de 2007


Sé que esta noche dormiré "a pierna suelta". Entrecomillado porque seguramente mi perra se acomodará sobre mis rodillas, yo le diré que es la mejor perra del mundo y dormiremos como podamos. Ella aguantando que me mueva sin parar en la cama, yo que a consecuencia de ello me gruña. Son las pequeñas cosas que se repiten antes de irme a dormir, como estar hasta las tantas haciendo zapping y acabar mirando el canal no sé qué leyendo los sms de gente que busca sexo desesperadamente.

Pero hoy llueve, sin esperarlo, lo juro. Esta vez yo no hice nada. Pero viendo de nuevo una de mis películas viejas sentí ese clak! clak! contra la barandilla de metal. No puede ser, es imposible, será una nube de verano. Ésta se enfadó conmigo, por no confiar en su capacidad para llorar, y desde hace más de dos horas está posada sobre mi casa alquilada lagrimeando y recordando todas las canciones tristes que le hicieron gritar "como yo!". La nube triste. La nube valiente, que de vez en cuando toma aire y me sopla. Pero como en no sé qué película, una vez que empieza no puede parar, y parece dispuesta a quedarse aquí hasta que me duerma. Le digo que no, que ya son las 3 y pico de la madrugada y que tengo que actualizar y demás. Después lo pienso, y me doy cuenta de que quizá eso le haga aún más daño. Cuando recueste mi cabeza sobre la almohada, y retire la cortina desde la que veo el cielo cubierto de balcones le gritaré que mi intención no era apartarle de mí, sino que miro por ella.

Y sigue llorando. Es bueno llorar, eh? Yo lo hago de vez en cuando pensando en lo bonita que sería mi vida con los que ya se fueron, o recordando amores pasados. Alguna veces lloro de felicidad y de risa y de tristeza... todo a la vez. Como este mediodía, mientras compartía ensalada con mi madre, que me dio por reír porque recordaba la escena del vídeo conmemorativo de los 50 años de casados de mis abuelos, y éstos discutían por quién se iba a morir antes. Lo pasaron mal, pero sus conversaciones absurdas y conscientes de que lo eran... impagables. Irrepetibles.

Ahora aminora su lloro. Seguro que está pensando que lo malo no es tan malo... pero que ni lo bueno es tan bueno. Que todo forma parte del ... de lo que uno quiera.

Ahora aprieta. Un recuerdo que tuvo... o las ganas que tiene de que nosotros soñemos sin calores de noche.

Empieza el porno.

6 comentarios:

La de rizos con gafas dijo...

te lo diría tantas y tantas veces que me quedaría sin sentido. Y quizá entonces encontraría teclas, o encontraría sonrisas, o encontraría peleas, o encontraría mandos, o encontraría suspiros, o encontraría gestos, o encontraría...

... pero perdería el sentido.

Y me valdría la pena

Anónimo dijo...

eso lo dijeron en la peli porno mientras fornicaban a todo gas??
que bonito no?

tendré que verla...


debería estar estudiando, pero es que lo odio taaaantooo, que es como si me clavaran miles de alfileres en la planta del pie...
bueno, quizá no tanto, pero algo parecido...
bsoteeeeeee

Anónimo dijo...

Jajaja, después ella le gritaba:

Oh, sí nene, dímelo, dímelo...

dime que soy una perra viciosaaaaaa!!!

Llegó al clímax y se desmayó. Ya sabes, como decían que le pasaba a la Preysler.

¬¬ recuérdame que cuando vaya a madrid le dé una patada a las nuevas instalaciones del reina Sofía.

Anónimo dijo...

se desmayó??

bua, cuánto teatro le echan en las pelis porno...

tranqui, te lo recordaré, iremos a patearlas juntas....

bsoteeeeeee

Anónimo dijo...

Esto... q lo de la peli porno es un cuento, eh? Que las pelis porno que yo veo son bastante normalitas

Anónimo dijo...

jajjaa ya lo séeee

bueno voy a arreglarme pa irme de despedida...
ya te cuento mañana

dw