
Como alguna vez dijo el sol, esperen que me prepare un café.
Dicho.
Me da asco el membrillo. Tanto es así que me han entrado ganas de vomitar al volver a probarlo después de muchos años, pues no es un alimento asiduo en mi casa. No sé qué es lo que me da asco, si su textura, su sabor... pero mientras escribo esto, me entran nauseas. Así que paso de ser masoca, paso a otro tema.
Mis días actuales son extraños. Ayer, por ejemplo, no fui consciente del día que era. No quiero ser mala, pero ojalá hayamos suspendido todos para volver a hacer un examen juntos, para reservarnos asientos, para usar las gomas de borrar (expertos Adri, Fran y Álex), para salir y saber que lo primero que va a decir Ester es " Bueno... me voy a mear", o el merecido reposo en alguna silla del club social, muchas veces acompañado del croissant de chocolate o parecidos, al aire libre o al sin aire de la sala-para-no-fumadores. Y me acuerdo del día en que discutimos con Mar por este tema.
Os voy a echar tanto tanto de menos... mis viajes en el autobús ya no tendrán gracia, porque llegaré a la uni y en la puerta de la universidad me esperará el frío del invierno o el calor del verano, pero no vosotros esperando para comentar la serie/reality/entrevista/cualquier cosa en la que pensábamos. Y si me quitan internet otra vez, ¿quién tendrá la santa paciencia de esperarme hasta que me lea los mails y demás?
Espero la cena. La espero. La espero porque sé que será memorable, porque lloraremos todos, porque daremos la razón a la pelis americanas y asentiremos diciendo: "Los amigos de la uni... son distintos". Sin desmerecer a nadie, Ester y Fran. Pese a todo.
"Save tonight" sonando, y qué ganas de llorar.
Diciendo que son días raros. Y lo son. No sé porqué, pero siempre estoy volando. Llevo unos días... como si no tuviera sangre en el cuerpo, pero sí aire. ¿Es lo que se supone que es la paz? ¿Es la paz conmigo misma o con mi entorno? No lo sé, pero me gusta. Esta sensación no la he tenido nunca, sin estar inducida por ninguna sustancia quiero decir. Así que ahora mismo vivo en un constante cuelgue. No es como estar enamorada, donde una se siente en las nubes. No. Es la sensación de que puedo volar. De que empiezo a volar. Sola.
Espero con impaciencia los cambios, no porque tenga prisa, sino porque cuanta más paciencia he tenido con algo, peor me ha salido o más me ha fastidiado. Creo que he dar el paso y decir muchas cosas. Pero no las digo porque prefiero que me sorprendan. Ay! el día que hable...
No muy inspirada, me voy a ver qué ponen esta noche en la tele. El nene argentino es súper mono, y novedad novedosamente novedosa que descubra, será comentada por sms. Tenlo claro.
Viva argentina.
Vivamos nosotros
Los globos
Y los cafés.
1 comentario:
me encanta el niño argentinoooooo
me he enamorao de él!!!
"que son dos días...
y tres cafés!!!
y creo que nosotras hemos pasado ya uno de nuestros cafés de la vida...
todavía nos quedan dos para disfrutar!!
aunque yo no vuelvo a tomar café por la noche, que si no me paso el rato estudiando en el aseo o dando vueltas en la cama... fue horrible!!
bo chicona... esos días de exámenes, y nunca pensé que esto saliera por mi boca, también los echaré de menos...
bsoteeeeeeee
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